jueves, 9 de febrero de 2012

Él

Todavía me acuerdo (¿cómo olvidarme?) de aquel segundo, eterno, en que la tierra vibró al compás de mi corazón, violento, cambiando el eje de mi universo. Dicen, que quizás las emociones son difíciles de ser recordadas, yo no lo sé pero recuerdo ese segundo a la perfección. Mi corazón se agitó tanto que todavía tiene las marcas. Saltó, bailó, aceleró y de la emoción casi se detiene por completo. Con un minuto de nuestras vidas me bastó para echar un vistazo al que, quería, sería mi futuro.

Fueron tres palabras robadas las que echaron raíces en mi y crecieron hasta prenderse de cada parte de mi mente. “This is it”. Fue solo una idea que, puesta en palabras, se convirtió en algo tan real para mí que prendió en el lugar más profundo de mi cuerpo un fuego que me iría consumiendo de a poco. Una idea tóxica.

¿Pero como rechazarla? Pues una vez reconocido el objeto de deseo, el objeto soñado, no puede dejarse ir. En mi vida no había sino infinitas incertidumbres, entonces ¿cómo no aferrarme a una única certeza? La certeza de saberte el dueño de mis sueños. Sentir lo lejano e irreal tan cerca y real, fue demasiado poderoso para mis todavía inexpertos y jóvenes sentimientos.

This is it. En aquel eterno segundo vi toda nuestra vida, juntos. Había encontrado, tempranamente, lo que habría de buscar toda la vida. No cabía duda, me pertenecía. ¿Cómo podría, de otra forma, no ser mío? Yo lo había soñado y, sin querer, lo había encontrado. Era el destino (¡y ya hasta creía en el destino!).

Pero la vida me hizo muy paciente, y así me encontré yo, esperando. Porque, tres años después, sé que no me equivocaba.

martes, 7 de febrero de 2012

Tres años atrás

Un pensamiento cruzó mi mente una vez. Nunca me había pasado algo así. Por si fuera poco, cometí el error de decirlo en voz alta. Esa idea se prendió muy fuerte en algún rincón de mi cerebro, que la dejó muy a mano para que siempre esté presente. Con el tiempo fue creciendo y se hizo tóxica. Ya casi duele.

lunes, 16 de enero de 2012

Palabras para el viento.

Fuego en la garganta. Son las palabras que quedaron estancadas, las que me queman. Pensadas para ser dichas, pero destinadas a morir allí. Se convirtieron en fuego. Hablar con el viento tampoco creo que resulte.

Nudo.

Tengo tanto para decir y tan pocos espacios para hacerlo. No puedo hacerlo sin sentir que algo en mi cambió, que mis creencias cambiaron. No puedo permitir que cambie aquello en lo que siempre creí, o mejor dicho, que no creí. Pero rompiste con todos mis esquemas. Rompiste con todo lo que conocía. Comienzo a comprender esa necesidad que tiene la gente de hablar con el aire y sentir que hay algo más allá que los escucha. Aclaro, sigo sin creer que alguien nos escucha, pero ahora entiendo la necesidad de hacerlo. Quizás si lo escribo..

domingo, 18 de diciembre de 2011

Ooooh, you cannot reach me now
Ooooh, no matter how you try
Goodbye, cruel world, it's over
Walk on by.

Sitting in a bunker here behind my wall
Waiting for the worms to come.
In perfect isolation here behind my wall
Waiting for the worms to come.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Y con un fitito rojo.

Y así, después de años de soñarlo, años de vivirlo por las noches, años de pensarlo, dan los primeros pasos en ese camino que los llevaría hacia eso, sus sueños. ¿O acaso el sueño es el camino? Sea lo que sea, eran ya capaces de cumplirlo. Que sentimiento tan profundo, el sentirse propios de su destino, el sentirse libres para cumplir sus sueños. El mundo los esta esperando, el mundo es de ellos, el mundo esta ahí para quienes lo quieren.

Los requisitos no eran pocos pero, ¿quien sueña con poco?. Para qué soñar con tan poco pudiendo soñarlo todo, imaginarlo todo, desearlo. Quien se conforma con poco, poco vive.

Sentimientos encontrados como nunca antes. La emoción de realmente vivir lo que tanto vivieron en sus mentes. La adrenalina al pensar en ser dueños de sus destinos. Los nervios ante la idea de que el camino no estaría sino, plagado de obstáculos. Miedo ante la posibilidad de que no se cumplan sus expectativas, pues, nunca las cosas brillan tanto como brillan en nuestra imaginación ni con los mismos colores.

Ante ellos tenían una ruta sin fin que podría llevarlos a donde quisieran. Pudieron verse en ella, y así dieron el paso. Vivirían basándose solo en sus deseos, en los más profundos . Dándole el gusto al cuerpo y al alma. Dejando que estos dejaran de lado a las expectativas sociales. Vivirían sin tiempo. Solos ellos con el mundo, solos ellos consigo mismos. Sin las manos de la sociedad para guiarlos. Ellos, sus cuerpos y sus deseos, esperando para ser cumplidos.