martes, 21 de mayo de 2013
viernes, 10 de mayo de 2013
miércoles, 10 de octubre de 2012
Vivir buscando algo no es saludable. Yo vivo buscando, vivo buscando lo que no se por lo que nunca voy a encontrar la respuesta. Primero debo encontrar qué es lo que estoy buscando y, así, llegamos a algo que nunca hallará una respuesta. Pero a veces, solo a veces, los buscadores nos damos cuenta de que aquello que queríamos saber ya lo sabíamos. A veces, sabemos la respuesta pero no la pregunta.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Pausa
A veces me detengo. Me detengo y pienso. Pienso en lo que tengo, en las cosas que pasaron durante un tiempo. Cuando lo hago me doy cuenta de que vivimos, a veces, por inercia. Con la cabeza tan en el futuro que nos olvidamos de vivir, de sentir, el presente. Me detuve y, de repente, lo sentí. Estos últimos meses pasaron sin que me de cuenta siquiera. Y, sin embargo, fueron unos de los meses más destacables de mi existencia. De repente sentí el peso de la pérdida, la necesidad de retener a alguien o, aunque sea, un recuerdo, por más tiempo. De repente sentí miedo ante todo lo que venía haciendo y sus consecuencias en mi futuro. De repente, y por sobre todas las cosas, sentí amor. Sentí a la persona que me sacudió el mundo estos meses, sentí el amor que, sin darme cuenta, fue apareciendo a lo largo de estos meses. Sentí como mi vida fue cambiando y cambia, constantemente. A veces detenerse a pensar puede revivir viejos miedos, inseguridades, dolores. Dolores que quizás surgen más fuertes que nunca antes y que aún no son más fuertes que los que vendrán. Pero son cosas que necesitamos, de todas maneras, superar. Detenerse y pensar.
miércoles, 18 de abril de 2012
Cerró fuerte los ojos, olvidó todo lo que había visto hasta ese momento para dejarse impresionar nuevamente. Pensar en la ciudad, en todo lo conocido hasta ese momento. Demoró en abrirlos, pues en la total oscuridad también se podía apreciar la energía del lugar. Ese viento eterno (pero moderado esta vez) junto con esa doble sensación en la piel (el frío de la zona y el calor del sol), jugaban con sus sentidos y con su imaginación. Pero abrió los ojos. Ahh, cada elemento del cuadro en su lugar exacto. Escalofríos, calor, una respiración profunda y taquicardia a la vez.
Había dudado en una ocasión sobre su propósito en este mundo. Se había preguntado, quizás mas de una vez, si su existencia sería en vano. No encontró una respuesta y, quizas nunca lo haga pero, allí, se dió cuenta de que no importaba. Nada de eso importaba. Había algo mucho mayor. Y si no tenía algún significado su vida pues, ya no era importante, sabía que quería vivir para ver. Vivir para conocer el mundo, vivir para entenderlo, para ver la perfección dentro de tanta imperfección porque lo era, era perfecto.
Luego, llorar de rabia. ¿Como podrían existir seres que no sintiera tales emociones en un lugar así? ¿Como podría haber gente cuyos sueños no se dispararan? ¿Como podría haber gente que pareciera odiar esos lugares? Y, sin embargo, ellos parecían saber cual era su lugar en el mundo. ¿Como esas personas podrían encontrar un lugar en un mundo que detestan? Porque, indudablemente, lo detestan. ¿Como puede ser que, amando algo tanto, no pueda sentirse parte de él? ¿Será igual con todo lo que amamos?
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